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Mostrando entradas de febrero, 2026

El Refugio de la Memoria Mansa

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‎"A mi origen y mi paz. Para la luz que guía mis pasos en la sabana de los sueños, donde nunca dejamos de cabalgar". El sol de la tarde se desmaya sobre la línea del horizonte, tiñendo de oro viejo una sabana que no conoce el fin. Aquí, la inmensidad no abruma; abraza. El aire huele a mastranto y a libertad, un aroma que creía haber perdido en el laberinto de la ausencia. ‎Cabalgo junto a ella. El ritmo de los cascos contra la tierra es un perfecto reloj de arena que marca el latido de un tiempo suspendido. La miro de soslayo y el pecho se me llena de una luz que no es de este mundo: su perfil está intacto, su porte es firme, y esa plenitud que irradia se contagia como un secreto bien guardado. No hay preguntas, no hay deudas, solo el galope suave hacia ninguna parte y hacia todo. ‎Llegamos a la orilla de un caño. El agua es un espejo de seda que fluye sin prisa, custodiado por árboles tan antiguos que parecen sostener el cielo. Nos bajamos de los caballos. El silencio no es ...

La costumbre de los lunes (o Sobre la blancura esencial de las cosas)

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Los lunes eran, para Horacio, una condena a la pequeña muerte semanal. La oficina de la Cía. General de Consolidaciones respiraba un aire viciado de café recalentado y ambiciones mezquinas. Los apretones de manos eran cálculos, las sonrisas, contraofensivas. Él, contable de cuarta, se refugiaba en el único acto puro de su jornada: los diez minutos de las once, junto a la ventana del pasillo, observando el parque. Allí, con precisión de cronógrafo suizo, aparecía el Hombre del Banco. Siempre el mismo banco de hierro forjado y listones de madera verde, bajo el olmo. Siempre la misma postura: piernas cruzadas, espalda recta, la atención absorta en las páginas de El Observador Nacional. Horacio había llegado a conocer sus gestos: el leve fruncimiento de cejas ante alguna noticia, el dedo índice que seguía el renglón, la pausa para mirar el cielo, no como quien busca pájaros, sino como quien verifica una coordenada. La curiosidad, al principio un cosquilleo, se tornó en una obsesión pulcra....