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La Amistad como Acto de Libertad

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  ‎Entre todos los vínculos que el ser humano construye a lo largo de su existencia, ninguno resulta tan voluntario ni tan vulnerable como la amistad. El parentesco se hereda, el amor irrumpe con violencia propia, la camaradería se impone por circunstancia; pero la amistad se elige. Y precisamente porque nace del libre albedrío, su ruptura duele con una intensidad particular: no hay azar ni destino al cual atribuirle la culpa. Solo hubo una decisión equivocada de confianza. ‎Aristóteles, en su Ética a Nicómaco,  distinguía tres formas de amistad: la fundada en la utilidad, la fundada en el placer y la fundada en la virtud. Las dos primeras son perecederas, sostenía el estagirita, porque desaparecen en cuanto cesa el beneficio o el deleite que las alimentan. Solo la tercera —la amistad entre personas de carácter íntegro, que se quieren por lo que son y no por lo que representan— merece el nombre pleno de philia . Es, en su formulación, el alma que habita en dos cuerpos. ‎Esa di...

La Moneda que Quemaba.

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"Quieren comprar el aire que respiro, niña. Creen que mi dignidad cabe en este círculo de mentira ". El níquel cayó sobre la baldosa con un 'tac' metálico, hiriente. Como un diente arrancado a la decencia. Abajo, entre las sombras del callejón, alguien contuvo la respiración. Esperaba. 'Siempre esperan', pensé. Esperan que uno se agache.   Esta vez no miré siquiera la moneda. Sentí su frío a través de la suela del zapato, un veneno lento trepando por el tobillo. Era la tercera. Tres oportunidades para vender el silencio, tres ofertas para torcer el espinazo y sonreír mientras la traición se colaba por la puerta trasera del alma.   "¿Abuelo?"   Lucía apareció en el marco de la puerta, su sombra larga y frágil sobre las baldosas. Sus ojos, grandes como lunas nuevas, se clavaron en el disco plateado.   "¿Otro regalo de los hombres sin cara?"   Asentí. La voz me quemaba al salir:   "Quieren comprar el aire que respiro, niña. Creen ...