La Sombra en el Espejo.
En los confines del tiempo, donde el eco de los recuerdos se desvanece y la realidad se entrelaza con las ilusiones, surge la historia de un hombre cuyo tormento se reflejaba en el cristal, una verdad oculta en las profundidades de su ser. Desde el accidente, el espejo del recibidor se había convertido en su particular confesionario. No porque hablara con él, sino porque, cada noche, su reflejo parecía susurrarle verdades que su mente se negaba a procesar. Al principio, era solo un tic imperceptible en la comisura de la boca de esa otra persona que lo miraba, un microgesto que él juraría no haber hecho. Luego, las discrepancias se hicieron más evidentes: su reflejo parpadeaba un instante antes o después, y a veces, una sombra, tan sutil como una mancha en el cristal, se aferraba a su hombro en el espejo, pero nunca en la realidad. La casa se había vuelto un caparazón, un eco de la vida que una vez albergó. Las risas de Ana, su voz melódica, todo se había desvanecido con aquel día fatíd...